Didàctica

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro caballo a subir al remolque?

Para subir el caballo al remolque con éxito podemos realizar toda una serie de ejercicios que ayudarán al animal a prepararse mentalmente. Todos o parte de los ejercicios propuestos deberán repetirse en mayor o menor medida en función del animal y de la frecuencia con la que transportemos el caballo.

Antes que nada, pensemos en la condición asustadiza de los caballos y en que son animales gregarios y claustrofóbicos que no les gusta estar en espacios cerrados. Teniendo en cuenta algo tan simple como lo indicado, describamos qué hace y que puede experimentar el caballo cuando sube y baja del remolque.

Pasos que sigue el caballo cuando sube al remolque y factores de estrés

  • Si el remolque tiene rampa, el caballo ha de subir una rampa para poder entrar en el remolque.
  • Si el remolque no tiene rampa, el caballo ha de subir un escalón para poder entrar en el remolque.
  • Una vez dentro, el caballo ha de colocarse en un espacio estrecho y tiene que aprender a estarse quieto. Una barra limita su movimiento hacia delante y otra limita su movimiento hacia detrás.
  • Dentro del remolque, una vez se cierran las puertas, la iluminación queda atenuada. Puede haber o no otro compañero de viaje, conocido o desconocido. El remolque puede hacer olor a otros animales. Separamos el caballo de su entorno y de otros animales que conoce.
  • Con el vehículo en marcha, el remolque se mueve y el caballo tiene que estar constantemente reequilibrándose. Oye ruidos y ve vehículos que pasan a toda velocidad mientras dura el viaje.
  • Cuando llega a destino, está en un sitio que no conoce, con caballos que no conoce y tiene que bajar del remolque.
  • Si el remolque tiene rampa, el caballo tiene que caminar hacia atrás y bajar una rampa para poder salir del remolque. Deberemos tener cuidado que sus pies no queden entre la puerta y la rampa, ya que podría hacerse daño.
  • Si el remolque no tiene rampa, el caballo tiene que caminar hacia atrás y bajar un escalón para poder salir del remolque.

Ejercicios de habituación

Después de haber leído lo anterior, pensemos cómo podemos ayudar al caballo a acostumbrarse a la situación descrita y qué ejercicios podemos realizar para enseñarle a subir y a bajar del remolque.

Como el caballo no querrá entrar de buenas a primeras dentro del remolque y mostrará resistencia a nuestra mano, primero deberemos realizar ejercicios de manejo, como por ejemplo, dar cuerda en uno y otro sentido, pero no con la intención de excitar o ejercitar el caballo, sino con la intención de que el caballo se acostumbre a nuestra mano y al control que nosotros hacemos de su movimiento. Recordemos que el caballo de rango superior es capaz de mover el caballo de rango inferior. Dicho de otra forma, la jerarquía viene determinada por la capacidad que tiene un caballo de mover a otro.

Otro ejercicio imprescindible consiste en enseñar al caballo a que camine hacia atrás. Podemos ponernos primero a la izquierda y luego a la derecha de sus espaldas, y con la ayuda de la cuerda y ejerciendo presión en la cabezada de cuadra, forzar a que el caballo camine marcha atrás. También podemos acostumbrar al caballo a que cuando note una cierta presión en su pecho se desplace hacia atrás o que cuando movemos la cuerda por delante suyo también realice este movimiento.

El siguiente paso puede consistir en levantar un pasillo estrecho de un metro de altura con bidones, balas de comida o viruta, y como si diéramos cuerda, hacer que el caballo pase entre medio. Cada vez podemos reducir un poco la separación, hasta que la distancia que quede sea aproximadamente el espacio del caballo dentro del remolque. Puede ser que al principio el caballo no quiera pasar o que pase deprisa. Deberemos repetir este ejercicio, a una mano y a otra, hasta que el caballo pase lentamente. Después, deberemos enseñar al caballo a que se quede quieto justo en medio del pasillo. Cambiaremos nuestra posición, que hasta ese momento era exterior al pasillo, y nos pondremos delante del caballo. En esta nueva posición le pediremos al caballo que vaya hacia atrás y también hacia delante. Para terminar este ejercicio, pondremos un obstáculo justo a la salida del pasillo y le volveremos a pedir al caballo que entre en él. El obstáculo simulará la barra delantera del remolque que el caballo no debería rebasar. También podemos hacer lo mismo colocando un obstáculo cerrando el pasillo. Con el caballo dentro, quieto y tranquilo, buscaremos la forma de recompensarlo.

Si en nuestras instalaciones disponemos de un pequeño desnivel y de una madera resistente, podemos simular una rampa poniendo la madera desde el suelo hasta la parte superior del desnivel. En caso contrario, si no disponemos de ninguna madera, igualmente podemos enseñar al caballo a subir el desnivel de cara y a bajarlo marcha atrás.

Cuanta más imaginación usemos y más variedad de obstáculos le presentemos al caballo, más oportunidades le daremos de afrontar las nuevas y difíciles situaciones que se le irán presentando a lo largo de su vida. Cuando llegue la hora de la verdad y tengamos que subir el caballo al remolque, ya estará más preparado mentalmente y sabrá aquello que le pedimos y lo que esperamos de él.

La hora de la verdad

Una vez realizados todos estos ejercicios o cualquier otro que pensemos que puede ser adecuado para nuestro propósito, podremos intentar subir el caballo al remolque. Premiaremos cualquier intento de aproximación (cediendo) y nos mantendremos firmes ante cualquier intento de alejamiento (aguantando). También corregiremos la trayectoria del caballo y cualquier intento suyo de “sacar” las espalda, buscando su rectitud. Al final, con paciencia, acabará entrando. Una vez dentro, permitiremos que salga y que entre repetidas veces, hasta que se sienta seguro y confiado. Haremos algo de ruido y moveremos la barra separadora de forma que toque repetidas veces el caballo. Con el caballo atado, después de que la barra de seguridad trasera esté debidamente colocada, pondremos el motor del vehículo en marcha y provocaremos un poco de movimiento en el remolque, por ejemplo, saltando ligeramente al lado del caballo o empujando la jaula desde el exterior. Si podemos, antes de emprender el viaje, daremos una pequeña vuelta con el remolque o lo moveremos hacia delante y hacia detrás, sacaremos el caballo de su interior, lo premiaremos dejando que paste o que coma un poco y lo volveremos a subir.

Ahora que ya hemos conseguido subir y bajar el caballo del remolque, recordemos…

Conceptos básicos

  • Los caballos son claustrofóbicos y no les gustan los espacios cerrados.
  • Si el caballo sufre una mala experiencia durante el transporte, puede quedar permanentemente traumatizado y quizás nunca más podamos conseguir que suba a un remolque.
  • Una persona inexperta puede sufrir graves lesiones en el momento de la carga y descarga del caballo.
  • Cargar y descargar el caballo del remolque es un proceso complicado y peligroso. Es preferible dejarlo en manos de personas expertas y profesionales.

Principales recomendaciones

  • Hay que acostumbrar al caballo desde pequeño a subir y a bajar del remolque.
  • Si el caballo no ha viajado nunca en remolque, es preferible que lo haga acompañado de algún otro caballo que ya esté acostumbrado.
  • Para prevenir posibles heridas, hay que proteger debidamente el caballo, principalmente los corvejones y la cola.
  • Siempre es preferible que el proceso de carga y descarga lo realice el cuidador habitual o el propietario del caballo.
  • El remolque ha de estar debidamente iluminado. Durante el proceso de carga es preferible que la puerta delantera esté abierta para que el caballo no se sienta tan encerrado.
  • El suelo del remolque no ha de resbalar y las paredes han de estar debidamente acolchadas.
  • Para que el remolque no se mueva durante la carga y descarga, la tractora ha de permanecer siempre enganchada.
  • El caballo no debe atarse en firme o desatarse si la barra de protección trasera no está colocada.
  • La conducción del remolque ha de ser suave y responsable, ya que se transportan animales vivos que generalmente no están acostumbrados a viajar.
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